Si tuviéramos que explicitar cómo aparece la idea en la mente del artista resultaría imposible, quizás por ello lo pintamos y no lo escribimos. Sin embargo sí que podemos decir algo del proceso y el resultado.
La justificación de la figuración más o menos realista ha sido problemática en el siglo XX debido a la fotografía, pero parece que en el momento actual no hay los complejos ni las diatribas que animaban el panorama internacional hace por ejemplo 50 años.
Enlazando con una figuración europea actual me hallo en esta serie de cuadros que presento como proyecto. Algunos de los cuadros de la serie adquieren ligeras resonancias surrealistas con elementos ilógicos, otros sin embargo retratan personajes en una atmófera gélida.
Realmente nunca hago bocetos, sino que a partir de mis fotografías surge una idea, que puede ser modificada durante el proceso. Este proceso es una tensión en la que entran en juego materia, expresión, aspectos compositivos, cromáticos y otros. Si no consigo en el resultado final reflejar esta tensión ciertamente es un fracaso.
Encuadres cinematográficos en los que parece que algo va a pasar, retratos en los que los niños (seres cercanos) se muestran ensimismados en la distancia, y el mito del toreo ajeno a la tragedia. He encontrado en el gorrión una fuente para la metáfora, un elemento de dinamismo ante el estatismo de la figura humana, sin la que no puedo entender mi pintura.
